1/11/17

¿Qué ocurre cuando eliminamos del menú infantil las patatas fritas y los refrescos? [1-11-17]


¿Qué ocurre cuando eliminamos del menú infantil las patatas fritas y los refrescos?
 A pesar de que en los últimos años se está intentando mejorar la calidad nutricional de las opciones para niños en la hostelería, los menús infantiles dejan mucho que desear. Rebozados y fritos de toto tipo, patatas, hamburguesas y pasta con salas dudosas, refrescos y dulces hipercalóricos son la base de muchos de ellos. Pero, ¿y si desaparecieran del menú?

Una cadena de restaurantes de comida familiar en Estados Unidos está demostrando que, si un niño no tiene la opción de elegir platos de calidad cuestionable, comerá de forma más saludable, por propia voluntad, y además lo hará con gusto. En los menús de Silver Diner los niños siguen encontrando platos muy tentadores, pero con una vuelta de tuerca saludable y apostando por los productos vegetales, eliminando las patatas fritas e incluso con opciones vegetarianas.

La comida de Silver Diner sigue siendo apetecible y con platos clásicos de los diners familiares americanos, pero sus responsables llevan años procurando seguir ciertos criteros saludables, especialmente en el caso de los niños. El gran problema de este tipo de sitios es que a la hora de ofrecer un menú infantil se opta por lo que parece más fácil, lo que supuestamente más les gusta. Filetes rebozados, patatas y pollo frito, refrescos azucarados, grandes cantidades de queso, etc. ¿No estará el problema, precisamente, en que no se les ofrece otra cosa?

Esta cadena de restaurantes lleva años trabajando para ofrecer platos apatecibles que también pueden formar parte de una dieta equilibrada, y su éxito ha llamado la atención de diversas organizaciones dedicadas a fomentar una alimentación saludable de los más pequeños. Su teoría se basa en que, si no le das al niño – o, llegado el caso, a un adulto –, la opción de las patatas fritas, no tiene por qué pedirlas. No se trata de prohibirlas, ya que además se pueden solicitar sin problemas en cada restaurante, sino de demostrar que otras alternativas también son posibles.

De este modo, en el menú infantil de Silver Diner podemos encontrar platos como pechuga de pollo a la plancha o salmón teriyaki con arroz integral y verduras, pero también los clásicos macarrones con queso, cuya ración se reduce para acompaparlos de una ensalada. Entre los extras destacan opciones como ensaladas variadas, edamame, maíz, salsa de manzana, puré de patatas o fruta.

Lo que más me gusta es que no han eliminado los clásicos americanos como el queso fundido, los perritos calientes o el bacon, pero usan ingredientes locales, algunos productos ecológicos y materias primas de calidad. Que un comensal tenga 10 años no tiene por qué ser motivo para darle una salchicha congelada llena de aditivos.

 

25/10/17

La lactancia materna podría reducir el riesgo de leucemia infantil, según un estudio [25-10-17]


La lactancia materna podría reducir el riesgo de leucemia infantil, según un estudio

Se trata de otro beneficio potencial para los bebés amamantados, sugiere una investigación

La lactancia materna, incluso por poco tiempo, podría reducir el riesgo posterior de un bebé de leucemia infantil, sugiere un nuevo estudio.

Los investigadores encontraron que los bebés amamantados durante al menos seis meses parecen tener un riesgo un 19 por ciento más bajo de leucemia infantil, en comparación con los niños que nunca fueron amamantados o que fueron amamantados durante menos tiempo.

"La lactancia materna es una medida preventiva de salud pública altamente accesible y de bajo precio, que numerosos estudios han encontrado que se asocia no solo con un riesgo más bajo de leucemia infantil, sino también con un riesgo más bajo de síndrome de muerte súbita del lactante (SMSL), infección gastrointestinal, infección de oído, diabetes tipo 2 y obesidad más adelante en la vida", comentó la autora líder del estudio, Efrat Amitay, de la Facultad de Salud Pública de la Universidad de Haifa, en Israel.

"Por tanto, hay un beneficio público marcado en la lactancia, y se debería animar y facilitar ampliamente", añadió Amitay.

Aunque se ha mostrado que la lactancia materna tiene varios beneficios tanto para la madre como para el bebé, el nuevo estudio solo encontró una asociación entre la lactancia materna y un riesgo posiblemente más bajo de leucemia infantil. Debido al diseño del estudio, éste no pudo probar que la lactancia materna provocara la reducción en el riesgo de cáncer.

Cada año, en todo el mundo hay unos 175,000 casos de cáncer infantil, según la información de respaldo del estudio, publicado el 1 de junio en la edición en línea de la revista JAMA Pediatrics. La leucemia, un cáncer de las células sanguíneas, conforma aproximadamente el 30 por ciento de todos los cánceres infantiles, lo que la convierte en el cáncer infantil más común, según el estudio.

Para ver si había alguna conexión entre la lactancia materna y un riesgo más bajo de leucemia, los autores del estudio revisaron 18 estudios que incluyeron a más de 10,000 niños con leucemia y a más de 17,500 niños sanos.

Los investigadores también realizaron un análisis separado de 15 estudios para ver si haber sido amamantado conllevaba a un beneficio en comparación con nunca haber sido amamantado. Este segundo análisis no incluyó tres de los estudios del grupo original porque no tenían datos sobre los bebés que nunca habían sido amamantados.

Los investigadores también anotaron que la definición de "nunca haber sido amamantado" variaba entre los estudios. Algunos consideraban nunca haber sido amamantado como una ausencia total de lactancia materna, mientras que otros lo definían como haber sido amamantado durante menos de un mes.

Ese análisis encontró una reducción del 11 por ciento en el riesgo de leucemia infantil en los bebés amamantados.

Los autores del estudio no estaban del todo seguros sobre la forma en que la lactancia materna podría proteger a los niños de la leucemia, pero dijeron que la leche materna podría influir sobre el desarrollo del sistema inmunitario del bebé.

"La leche materna es un alimento completo, que la naturaleza creó con la intención de suplir todas las necesidades nutricionales del bebé durante los primeros meses de vida. La leche materna es una sustancia viva, que contiene anticuerpos producidos por la madre y otras cualidades exclusivas que fomentan una flora saludable en los intestinos del bebé y que influyen sobre el desarrollo del sistema inmunitario del niño", enfatizó Amitay.

La leche materna es particularmente beneficiosa porque el cuerpo de la madre produce anticuerpos adaptados a las sustancias nocivas a las que se exponen la madre y el bebé, añadió Amitay.

"La lactancia materna conlleva múltiples beneficios de salud", afirmó la Dra. Jennifer Wu, ginecoobstetra del Hospital Lenox Hill, en la ciudad de Nueva York. "Este último estudio, que revisa los datos recolectados en estudios anteriores, muestra una reducción en la leucemia entre los niños amamantados durante al menos seis meses. Cuando los médicos animan a las nuevas mamás a intentar amamantar, quizá deban añadir esta información a la lista de beneficios".

18/10/17

Los frutos secos en la dieta infantil [18-10-17]


Los frutos secos en la dieta infantil

Los frutos secos son alimentos muy completos desde el punto de vista nutritivo, por lo que conviene incluirlos en la dieta infantil para que los niños se acostumbren al sabor de estos alimentos, si bien cuando ellos son muy pequeños hay que tener en cuenta ciertos consejos.

Las virtudes nutritivas de los frutos secos

Los frutos secos destacan por su elevado contenido energético, ya que 100 gramos de frutos secos aportan más de 500 calorías (excepto la castaña, que contiene unas 200 calorías). Este importante valor energético deriva de su escaso contenido en agua (menos del 10 por ciento de su composición), y de su notable cantidad de grasas (más del 50 por ciento de su peso) y proteínas (alrededor del 20 g/ 100 g). En la composición de las grasas de los frutos secos predominan los ácidos grasos insaturados, y entre ellos, el ácido linolénico y el linoleico, ambos nutrientes esenciales que el organismo humano es incapaz de sintetizar y que resultan vitales para la formación de las membranas celulares, particularmente de las células nerviosas, que en los niños están en pleno crecimiento y desarrollo. Además, los frutos secos no contienen colesterol, lo que unido a su saludable perfil de grasas, son alimentos que consumidos habitualmente ayudan a prevenir trastornos cardiovasculares desde la infancia.

Junto con las legumbres y los cereales, los frutos secos forman un equipo muy completo: aportan una excelente fuente de proteínas vegetales (bien combinados estos alimentos, dan lugar a proteínas completas equivalentes a la proteína animal), variedad de vitaminas del grupo B (B1, B3, B6 y folatos), vitamina E (potente antioxidante) y minerales como el hierro y calcio (estos dos minerales de peor absorción), potasio, fósforo, magnesio y cinc. Las vitaminas del grupo B son necesarias para el desarrollo del sistema nervioso del niño, la formación de sus glóbulos rojos y el aprovechamiento de la energía que contienen los alimentos. Parte de la vitamina B1 y de la E se destruyen durante el proceso de tostado que se suele aplicar con frecuencia a los frutos secos, razón suficiente para acostumbrar a los niños a comer frutos secos de la manera más natural. Además, estos alimentos son ricos en fibra, por lo que facilitan el tránsito intestinal, y previenen o mejoran el estreñimiento que con frecuencia se da entre los más pequeños.

Cuándo ofrecer frutos secos a los niños

Cuando los niños son pequeños, tienen menos de dos años, los frutos secos presentan para ellos más inconvenientes que ventajas, que conviene conocer.

Riesgo de atragantamiento

Hay que observar y conocer bien el ritmo evolutivo del niño a la hora de masticar. Como norma general, no se aconseja que los niños de menos de dos años coman frutos secos, ya que en general, no coordinan bien los movimientos de masticación, y si no mastican muy bien los frutos secos existe el riesgo de que se atraganten con ellos. Por ello, cuando se le ofrecen frutos secos a un niño pequeño es importante supervisarlo mientras come e insistirle en que mastique mucho los alimentos antes de tragarlos para evitar un percance. Una forma de incluir los frutos secos en su alimentación es triturarlos con un poco de agua o aceite y preparar una mantequilla para untar el pan o las galletas del desayuno, el almuerzo o la merienda. Y para hacer la dieta más variada y que se habitúe al sabor de estos alimentos tan nutritivos se pueden mezclar los frutos secos con el yogur, las ensaladas, las frutas, la sopa, los platos de verdura o elaborar salsas para acompañar los trocitos de carne o de pescado.


Difíciles de digerir y muy calóricos

Los frutos secos, dado su elevado contenido en grasas, son alimentos muy calóricos y difíciles de digerir, por lo que las cantidades que deben consumir los niños (también las personas adultas) han de ser pequeñas, para evitar que luego les duela la tripa. Al ser los frutos secos alimentos muy apetecibles, muchas veces resulta difícil que dejen de comerlos, aunque hay que insistir en que no se excedan con la cantidad.

Alergia a los frutos secos

Para los niños, los frutos secos son junto con la leche, el pescado y el huevo, alimentos problemáticos por su capacidad de provocar alergias, siendo los cacahuetes, en general, los que mayor número de alergias provocan.
Algunos síntomas que nos ayudan a identificar una alergia a un alimento, en concreto a los frutos secos, podrían ser el goteo nasal, la urticaria por todo el cuerpo, el hormigueo en la lengua o la sensación de opresión en la garganta. Los síntomas pueden empeorar rápidamente si el niño presenta dificultad para respirar, inflamación de la garganta u otras partes del cuerpo, llegando a producirse una reacción anafiláctica, que si no se trata a tiempo puede tener consecuencias fatales.

El niño, si es muy pequeño no puede decirle a su mamá o a su papá si le duele el estómago o le pica la garganta, y ésta es una de las razones por la que no es fácil diagnosticar las alergias a los alimentos en las primeras etapas de la vida de un niño. Por ello, es importante observar cómo reacciona el organismo del niño cada vez que introducimos en su dieta un nuevo alimento, y estar más atentos cuando se trate de un alimento alergénico, sobre todo si hay antecedentes de alergias alimentarias en la familia. En estos casos, conviene esperar hasta los 3 o 4 años a introducir los frutos secos en la alimentación del niño.

13/10/17

Uno de cada diez niños que roncan padece apnea del sueño, según fuentes de [13-10-17]


Uno de cada diez niños que roncan padece apnea del sueño, según fuentes de SEPAR

Cuatro de cada cien niños con edades entre 2 y 8 años ronca. Además, uno de cada diez de estos pequeños presenta apnea del sueño, que consiste en interrupciones frecuentes de la respiración que motivan que su descanso sea de mala calidad, lo que condiciona su capacidad de atención y su rendimiento escolar. Estos datos fueron dados a conocer por el doctor Antonio Salcedo, miembro de la Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica (SEPAR).

Diversos estudios han sugerido también que estas repetidas paradas respiratorias durante la noche podrían tener otros efectos indeseados, como un crecimiento físico más lento, una tensión sanguínea ligeramente elevada o, incluso, enuresis, apuntó Salcedo, quien explicó que en el caso de los niños la apnea "no se define tanto por el tiempo de duración de la pausa como por la ausencia total de flujo de aire en nariz o boca, acompañado de esfuerzo durante al menos dos respiraciones completas". Estos niños pueden mostrar un bajo rendimiento escolar, alteraciones de la conducta o hiperactividad.

La apnea obstructiva del sueño en niños, de igual forma que sucede con los adultos, tiene un nivel de diagnóstico muy bajo. Ello sucede, entre otras razones, "porque los progenitores y pediatras consideran que los ronquidos son, simplemente, un hábito molesto", señaló el especialista. No todos los niños que roncan padecen apnea, pero sí es cierto que siempre que hay apnea existen los ronquidos, por lo que el neumólogo recomienda que los chequeos rutinarios infantiles incluyan preguntas acerca de ello.

El experto de SEPAR indicó que los padres también deberían fijarse en otros signos relacionados con el tiempo de descanso, como que el niño dé muestras habitualmente de no haber dormido bien, que se despierte a menudo invadido por terrores nocturnos o que adopte posturas extrañas durante el sueño. Otras señales son la somnolencia, la hiperactividad, las dificultades en el aprendizaje y el retraso físico con respecto a los compañeros de su misma edad, enumeró Salcedo. "Tales síntomas por sí solos pueden no decir nada, pero si se acumulan entonces es más que probable que el niño tenga un problema, y ese problema puede muy bien ser apnea del sueño", afirmó el doctor.

La polisomnografía, con una fiabilidad casi total, es un registro gráfico del sueño que da información de electroencefalograma, de electrocardiograma, electro-oculograma, flujos respiratorios, movimientos torácicos, etc. Si se confirma el diagnóstico, lo más probable es que la causa de la apnea sea el tamaño excesivo de las amígdalas o vegetaciones. Sucede así en aproximadamente el 65% de los casos y se soluciona con la extirpación de este tejido. Otros factores implicados son las malformaciones craneofaciales (30% de los casos) y la obesidad (5%).

11/10/17

Obesidad infantil: cómo guiar a los niños a una vida más sana [11-10-17]


Obesidad infantil: cómo guiar a los niños a una vida más sana

¿A qué edad hay que preocuparse del peso de los niños? Revisa algunos consejos para ayudar a los más pequeños a ser saludables.

 Cuando de controlar el peso de un niño se trata, mientras antes se intervenga, mejor.

Así lo han revelado varios estudios, dejando atrás la antigua creencia de algunos padres que aseguran que un niño con sobrepeso simplemente “crecerá” y terminará por perder los kilos extra.

En la mayoría de casos, desgraciadamente eso no ocurre. Muchos niños y adolescentes con algún grado de obesidad tienden a permanecer así de adultos, a menos que se hagan los cambios necesarios para permitirles alcanzar y permanecer con un peso sano.

La doctora Seema Kumar, endocrinologa pediátrica de Mayo Clinic en Rochester, Minnesota, entregó algunos consejos para controlar el peso de los niños:

1.- No existe ninguna edad específica para empezar a preocuparse sobre el peso de un niño, sino que se lo debe seguir constantemente en cada visita médica normal, a partir del nacimiento.

Si en algún momento el peso del niño empieza a subir rápidamente, evaluarle la salud puede permitir identificar qué cambios serían útiles, tanto en la alimentación como en el estilo de vida.

Calcular el peso según la estatura, o sea obtener el índice de masa corporal (IMC), generalmente es una parte útil de la evaluación.

2.- El IMC es una fórmula que utiliza el peso y la estatura para calcular la grasa corporal, tomando también en cuenta la edad y el sexo. En la mayoría de personas, incluso en los niños, el IMC ofrece un cálculo razonable de la grasa corporal.

Un IMC entre los percentiles 85 y 94 normalmente plantea gordura infantil, y un IMC en o por encima del percentil 95 se considera obesidad.

3.- Si su hijo está gordo, entonces el médico posiblemente evalúe los hábitos alimentarios y el nivel de actividad del niño. Converse con el profesional respecto a lo que normalmente ingiere su hijo y al tamaño habitual de las porciones, y revise también cuánto ejercicio y actividad física realiza el niño a diario. Sustituir alimentos con baja densidad calórica por otros de alta densidad calórica, generalmente suele ayudar.

4.- Los alimentos con alta densidad calórica son, por ejemplo, las hamburguesas con queso, el helado, las papas fritas, la leche entera, las donas, los frutos secos, las hojuelas fritas de papa y las pasas. Entre los ejemplos de alimentos con baja densidad calórica están las frutas, como las uvas, las fresas y las manzanas, así como las hortalizas de hoja verde, la leche descremada, los cereales para desayuno sin azúcar, el pollo a la parrilla y las palomitas de maíz reventadas con aire.

5.- Si su hijo ingiere alimentos con menor densidad calórica, entonces puede comer porciones mayores, pues simultáneamente consume menos calorías. Eso significa que no tiene que negarle comida al niño cuando está hambriento, sino que puede ofrecerle alimentos con menos contenido calórico que son mejores para él y le ayudan a controlar el peso.

6.- Además, observe la rutina de alimentación de la familia porque ésta influye mucho sobre la forma en que un niño come. Procure ofrecer comidas sanas, bien balanceadas y a horas constantes todos los días.

Consiga que, por lo menos, una vez al día todos los miembros de la familia se sienten juntos sin distracciones y apague el televisor, los teléfonos y demás aparatos electrónicos durante esa hora de comida familiar, porque eso promueve que la comida sea un acto más consciente y reduce la posibilidad de comer en exceso.

7.- La evaluación médica debe incluir toda la información necesaria para que muchos niños con exceso de kilos puedan encaminarse por una senda más sana hacia un peso controlado.

En algunos casos se puede recomendar una consulta con un especialista en dietética, lo que puede ser particularmente útil con los niños que sufren otras enfermedades o problemas de salud que les dificulta ingerir una alimentación saludable. En el caso de los niños obesos, podría también ser útil remitirlos a un médico especializado en obesidad infantil.

2/2/17

Cómo lograr que sus niños coman mejor [2-2-17]

Cómo lograr que sus niños coman mejor

Consejos de expertos para evitar que sus niños coman en exceso o tengan una dieta poco variada.

Falta de educación nutricional. En esta frase se resumen todos los problemas de alimentación que afectan a los niños de hoy, envueltos en una serie de comportamientos y hábitos que a largo plazo pueden derivar en conductas alimentarias inadecuadas, además de sobrepeso u obesidad.

Claudia Angarita, directora y nutricionista del Centro Colombiano de Nutrición Integral (Cecni), explica que actualmente no existe el hábito de desayunar o la selección de alimentos que lo conforman no es la adecuada. Hay un incremento en la ingesta de alimentos con altas cantidades de azúcares, grasa y sal, y un pobre consumo de frutas y verduras, ocasionando deficiencias nutricionales desde temprana edad.

Además, en Colombia se presenta una deficiencia de nutrientes en menores de 5 años. Los más críticos son: vitamina A, C, ácido fólico, vitamina B12 y minerales como hierro, zinc y calcio.

“Todo esto conlleva a que los niños se tornen selectivos al momento de comer -dice Angarita-, limitando el consumo de alimentos con un valor nutricional adecuado. También la ingesta de líquidos es menor a la recomendada, por lo tanto no se cumple con la recomendación de tomar de 1,2 a 1,5 litros de agua por día, ocasionando que se presente la sed, síntoma característico de la deshidratación”.

Por otro lado, están la presión para comer, la falta de conocimientos sobre el tamaño de las porciones apropiadas para los niños y la misma conducta alimentaria de los adultos, quienes deberían ser ejemplo para ellos.

Sandra Patricia Alfaro, nutricionista-dietista del Centro Médico Imbanaco de Cali, dice que en muchos casos “los padres creen que cuanto más gordito el niño, más saludable está. De igual manera, les sirven porciones más grandes de las que requieren, y si no se lo comen todo, muchas veces ejercen presión para que lo hagan. El resultado de esta práctica es que se va agrandando el volumen gástrico y el niño cada vez necesita más comida para quedar satisfecho. Este exceso calórico lo va llevando, paso a paso, al sobrepeso y la obesidad”.

Agrega que tanto los padres como los abuelos y los cuidadores premian a los niños para que coman, generalmente con comidas rápidas o golosinas. Esto, además de sobrepeso y obesidad, genera una conducta alimentaria donde la manipulación de parte del niño hacia los padres pasa a jugar un papel muy importante.

Igualmente, los adultos exigen a los pequeños conductas que ellos mismos no ponen en práctica. Por ejemplo, cuando se les prohíbe tomar bebidas azucaradas, pero sus padres o cuidadores las consumen delante de ellos.

Ambas expertas están de acuerdo en que actualmente los niños tienen un muy bajo consumo de frutas y verduras, aun cuando la mitad de la canasta familiar debería estar compuesta por estos alimentos, que son reemplazados por productos industrializados altos en calorías, azúcares y grasas, a lo que se suma que cada vez más los pequeños están más quietos, no practican actividades lúdicas por las largas horas de colegio y por estar mucho tiempo frente a la televisión y a equipos electrónicos.

Otro factor de riesgo para el sobrepeso y la obesidad es el contenido de la lonchera. “Los alimentos que las conforman no son saludables ni naturales, sino industrializados, altos en calorías, harinas y grasas”, explica Alfaro.

Los alimentos nuevos

Introduzca uno a uno los distintos tipos de alimentos usando los cinco sentidos. Es decir, que los pequeños toquen el alimento, aprecien su color, su aroma, su sabor. Es la única manera a través de la cual conocen el alimento.

Adicionalmente, hay que invitarlos a hacer el mercado y a participar en la preparación de las comidas. Los expertos aconsejan hablarles de los beneficios de cada alimento para su cuerpo. “Esto es conocimiento en nutrición y de allí nace una adecuada conducta alimentaria”.

Cuánta comida deben consumir a diario

Entre cuatro y cinco porciones de frutas (del tamaño del puño de su mano). Mínimo dos porciones de verduras (del tamaño de sus dos manos en forma de taza); dos porciones diarias de carne (del tamaño de la palma de la mano).

Entre cinco y seis de harinas (del tamaño de un puñito), incluye las legumbres.

Cinco porciones de lácteos (entre leche, yogur, queso); la mantequilla pura es benéfica, puede untar una cucharadita diaria en los diferentes alimentos y usar aceite de oliva en las preparaciones, menos en frituras.

Claves de uso diario

- No utilice la comida como premio o castigo.

- Si hay un alimento que no sea totalmente de su agrado, sirva pequeñas cantidades de este mezclado con otro que le guste. Esto permite que poco a poco acepte el que rechaza.

- Cuando rechace un alimento, presénteselo una y otra vez en el plato. Los estudios demuestran que después de 15 veces, el alimento finalmente es aceptado por el niño.

- Deje alimentos al alcance de los pequeños sin ofrecerlos, especialmente frutas y verduras.

 - No los obligue a comer.

- Los padres deben estar relajados cuando los acompañan a comer.

- Deben darles cinco comidas al día, por lo menos cada tres horas. Evite el picoteo entre estas.

- Minimice las distracciones durante la comida.

- Introduzca alimentos nuevos gradualmente.

- No restrinja ningún alimento; en la moderación está la clave del éxito.

- Seleccione alimentos de calidad y que estén fortificados con vitaminas y minerales.

- Lea las etiquetas de los productos y seleccione aquellos que tengan menor cantidad de azúcares y grasa.

- Ofrézcales alimentos ricos en proteína como carnes, aves, pescados, huevo, y leguminosas como el frijol, lenteja, soya.

- Los lácteos y derivados son claves para su crecimiento y desarrollo por su contenido de calcio y vitamina D.

- Trate de que consuman tres porciones de frutas y dos de verduras al día.

- Use en sus preparaciones aceites y grasas vegetales, preferiblemente.

- Ofrezca cereales, tubérculos, plátanos con moderación, de acuerdo a la actividad física que realicen.

- Modere el uso de azúcares y de sal. Solo inclúyalos después del primer año de edad.

- Las bebidas con soya y jugos de frutas fortificados con vitaminas y minerales pueden ser de utilidad en cualquier tiempo de comida.

- A mayor actividad física, mayor es el apetito. Permita que los niños corran, jueguen, salten y sean muy activos.

30/1/17

TRASTORNOS DIGESTIVOS INFANTILES [30-1-17]


TRASTORNOS DIGESTIVOS INFANTILES

Los trastornos digestivos de diversa gravedad son muy habituales en la consulta del pediatra. Según el Dr. Garrido-Lestache, pediatra y creador del DNI del recién nacido que se expide en las maternidades, 'en el niño, cualquier síntoma, por pequeño que sea, nos puede dar la clave del diagnóstico', y es que el propio organismo nos lo dice todo.

Muchas de estas afecciones son pasajeras, las pueden padecer niños de cualquier edad y se solucionan dejando al aparato digestivo casi en reposo. Las patologías habituales en el recién nacido y el lactante son múltiples y variadas: las llamadas funcionales: reflujo gastro esofágico, invaginación intestinal..., y las inflamatorias: apendicitis, colitis, intolerancia al gluten... Sin embargo, las más frecuentes son los cólicos del lactante, pues casi todos los niños los padecen hasta los tres meses y producen diarreas, vómitos, dolores abdominales y falta de apetito. Estos cólicos podrían ocultar otros problemas, que sin duda serían correctamente diagnosticados por los pediatras.

Cuando son algo mayores, acuden a la consulta principalmente por trastornos alimenticios -obesidad, anorexia, bulimia- traumatismos, intoxicaciones alimenticias, estreñimiento, diarreas o dolores abdominales que pueden ser síntoma de algún proceso inflamatorio agudo en la cavidad abdominal.

También cabe destacar entre las posibles patologías digestivas del niño, las alergias y las intolerancias a ciertos alimentos, que producen reacciones adversas en el organismo. La primera medida es, por supuesto, retirar esos alimentos que sientan mal al niño -ya sea por alergia o por intolerancia- y estudiar porqué perjudican su organismo. Los tratamientos para curar estas afecciones son lentos y no siempre agradecidos, pero se está avanzando mucho en este campo.

Gracias tanto a la ciencia médica, como al personal sanitario y a las instituciones, actualmente podemos afirmar que la pediatría española está a la altura del resto de países desarrollados: su calidad es excepcional (la mejor expresión sería el transplante de hígado en bebés), y en lo referente a la cantidad, basta con saber que la atención pediátrica está al alcance de todos.

27/1/17

Tener miedo a la oscuridad puede ser una fobia si no se supera en la niñez

Tener miedo a la oscuridad puede ser una fobia si no se supera en la niñez

laverdad.es

Aunque pocos conozcan su nombre, cual es nictofobia, pocos han escapado a padecerla, aunque fuera solo una vez en la vida. Otra cosa es que ese miedo a la oscuridad se convierta en algo continuo. La doctora en Psicología Cristina González ha culminado una obra que ayudará a niños, padres y educadores a superar esos episodios. El libro, que ha sido prologado por el catedrático de la Universidad de Murcia Javier Méndez, se titula 'Tratacuento' y propone, basándose en un juego y en la propia lectura, consejos útiles para superar el problema.

-¿A cuántos niños se calcula que afecta la nictofobia?

-El miedo a la oscuridad surge a partir de los 18 meses de vida y tiende a desaparecer a los tres o cuatro años, pero muchas veces se extiende hasta los ocho o nueve. Se estima que uno de cada tres niños entre tres y cinco años se queja de ese miedo.

-¿Cuál es la primera medida a adoptar ante el problema?

-Evitar que vean películas de terror o que escuchen historias de miedo. Estos estímulos facilitan que se normalice la sensación de miedo y se agravará el problema. Por supuesto, no burlarnos de su temor ni forzarlo a hacer algo que no quiera en la oscuridad y, a continuación, tomar medidas para que supere ese miedo y evitar que se transforme en una fobia.

-¿Por qué decidió escribir esta obra?

-Con la finalidad de proporcionar a los padres una herramienta con la que actuar cuando los hijos muestran síntomas de miedo a la oscuridad y alargan el momento de ir a dormir, consiguiendo así que la noche sea un momento de descanso y evitar que este miedo pueda derivar posteriormente en una fobia.

-¿Qué método propone?

-Consta de dos elementos esenciales: el cuento y el juego. 'Tratacuento' se compone de siete historias, una para cada semana. Son leídas con los padres o madres a la hora de ir a dormir. Después se proponen juegos a los que se dedicarán diez minutos, con los que se pretende partir de un clima amistoso y cercano en el que los niños se sientan seguros. Se incluyen una serie de pautas para orientar la intervención de la familia y se añaden tareas semanales con instrucciones más específicas para afianzar lo aprendido. Es un método sencillo que ayuda a acercar al niño a la oscuridad progresivamente.

-¿Cuál debe ser la actitud de los padres ante ese miedo?

-La actitud positiva y empática es el ingrediente principal que debemos utilizar con nuestros hijos, intentando crear un clima de confianza mutua que facilitará que expresen con total libertad qué les pasa, qué les preocupa, cómo se sienten... dejando claro que están para ayudarlos ante sus dificultades. Por otra parte, atribuyendo a los niños la capacidad de conseguir su objetivo dándoles a entender que es un proceso que dura un tiempo y que después podrán utilizar lo que consigan para alcanzar otras metas. De esta forma, se fomenta la confianza en ellos mismos.

-¿A qué tienen miedo nuestros niños concretamente?

-Los miedos son evolutivos. Es normal que nos acompañen a lo largo de nuestro desarrollo. Desde que nacemos hasta los seis meses de vida, lo normal es que los bebés tengan miedo a la pérdida súbita de sustentación, a los ruidos fuertes, pero más adelante estos miedos se superan y dan paso a otros como temor a los extraños, a los objetos que aparecen de forma inesperada. Posteriormente, toman protagonismo la separación de los padres, los animales, los truenos, la oscuridad. Este último miedo es uno de los más persistentes, ya que aparece alrededor de los dos años y tiende a desaparecer hacia los nueve.

-¿Esta fobia puede afectar también a adultos?

-Fobia y miedo no son lo mismo. Los niños experimentan diversos miedos a lo largo de su desarrollo, muchos de los cuales son transitorios, de intensidad leve y específicos de una edad. Pero si uno de estos miedos persiste, pasada esta edad, se puede convertir en una fobia. El miedo a la oscuridad no superado en la niñez será probablemente una fobia en la edad adulta. La característica de las fobias es su interferencia en la vida cotidiana de la persona que la padece.

28/10/16

Cómo lograr que sus niños coman mejor [28-10-16]

Cómo lograr que sus niños coman mejor

Consejos de expertos para evitar que sus niños coman en exceso o tengan una dieta poco variada.

Falta de educación nutricional. En esta frase se resumen todos los problemas de alimentación que afectan a los niños de hoy, envueltos en una serie de comportamientos y hábitos que a largo plazo pueden derivar en conductas alimentarias inadecuadas, además de sobrepeso u obesidad.

Claudia Angarita, directora y nutricionista del Centro Colombiano de Nutrición Integral (Cecni), explica que actualmente no existe el hábito de desayunar o la selección de alimentos que lo conforman no es la adecuada. Hay un incremento en la ingesta de alimentos con altas cantidades de azúcares, grasa y sal, y un pobre consumo de frutas y verduras, ocasionando deficiencias nutricionales desde temprana edad.

Además, en Colombia se presenta una deficiencia de nutrientes en menores de 5 años. Los más críticos son: vitamina A, C, ácido fólico, vitamina B12 y minerales como hierro, zinc y calcio.

“Todo esto conlleva a que los niños se tornen selectivos al momento de comer -dice Angarita-, limitando el consumo de alimentos con un valor nutricional adecuado. También la ingesta de líquidos es menor a la recomendada, por lo tanto no se cumple con la recomendación de tomar de 1,2 a 1,5 litros de agua por día, ocasionando que se presente la sed, síntoma característico de la deshidratación”.

Por otro lado, están la presión para comer, la falta de conocimientos sobre el tamaño de las porciones apropiadas para los niños y la misma conducta alimentaria de los adultos, quienes deberían ser ejemplo para ellos.

Sandra Patricia Alfaro, nutricionista-dietista del Centro Médico Imbanaco de Cali, dice que en muchos casos “los padres creen que cuanto más gordito el niño, más saludable está. De igual manera, les sirven porciones más grandes de las que requieren, y si no se lo comen todo, muchas veces ejercen presión para que lo hagan. El resultado de esta práctica es que se va agrandando el volumen gástrico y el niño cada vez necesita más comida para quedar satisfecho. Este exceso calórico lo va llevando, paso a paso, al sobrepeso y la obesidad”.

Agrega que tanto los padres como los abuelos y los cuidadores premian a los niños para que coman, generalmente con comidas rápidas o golosinas. Esto, además de sobrepeso y obesidad, genera una conducta alimentaria donde la manipulación de parte del niño hacia los padres pasa a jugar un papel muy importante.

Igualmente, los adultos exigen a los pequeños conductas que ellos mismos no ponen en práctica. Por ejemplo, cuando se les prohíbe tomar bebidas azucaradas, pero sus padres o cuidadores las consumen delante de ellos.

Ambas expertas están de acuerdo en que actualmente los niños tienen un muy bajo consumo de frutas y verduras, aun cuando la mitad de la canasta familiar debería estar compuesta por estos alimentos, que son reemplazados por productos industrializados altos en calorías, azúcares y grasas, a lo que se suma que cada vez más los pequeños están más quietos, no practican actividades lúdicas por las largas horas de colegio y por estar mucho tiempo frente a la televisión y a equipos electrónicos.

Otro factor de riesgo para el sobrepeso y la obesidad es el contenido de la lonchera. “Los alimentos que las conforman no son saludables ni naturales, sino industrializados, altos en calorías, harinas y grasas”, explica Alfaro.

Los alimentos nuevos

Introduzca uno a uno los distintos tipos de alimentos usando los cinco sentidos. Es decir, que los pequeños toquen el alimento, aprecien su color, su aroma, su sabor. Es la única manera a través de la cual conocen el alimento.

Adicionalmente, hay que invitarlos a hacer el mercado y a participar en la preparación de las comidas. Los expertos aconsejan hablarles de los beneficios de cada alimento para su cuerpo. “Esto es conocimiento en nutrición y de allí nace una adecuada conducta alimentaria”.

Cuánta comida deben consumir a diario

Entre cuatro y cinco porciones de frutas (del tamaño del puño de su mano). Mínimo dos porciones de verduras (del tamaño de sus dos manos en forma de taza); dos porciones diarias de carne (del tamaño de la palma de la mano).

Entre cinco y seis de harinas (del tamaño de un puñito), incluye las legumbres.

Cinco porciones de lácteos (entre leche, yogur, queso); la mantequilla pura es benéfica, puede untar una cucharadita diaria en los diferentes alimentos y usar aceite de oliva en las preparaciones, menos en frituras.

Claves de uso diario

- No utilice la comida como premio o castigo.

- Si hay un alimento que no sea totalmente de su agrado, sirva pequeñas cantidades de este mezclado con otro que le guste. Esto permite que poco a poco acepte el que rechaza.

- Cuando rechace un alimento, presénteselo una y otra vez en el plato. Los estudios demuestran que después de 15 veces, el alimento finalmente es aceptado por el niño.

- Deje alimentos al alcance de los pequeños sin ofrecerlos, especialmente frutas y verduras.

 - No los obligue a comer.

- Los padres deben estar relajados cuando los acompañan a comer.

- Deben darles cinco comidas al día, por lo menos cada tres horas. Evite el picoteo entre estas.

- Minimice las distracciones durante la comida.

- Introduzca alimentos nuevos gradualmente.

- No restrinja ningún alimento; en la moderación está la clave del éxito.

- Seleccione alimentos de calidad y que estén fortificados con vitaminas y minerales.

- Lea las etiquetas de los productos y seleccione aquellos que tengan menor cantidad de azúcares y grasa.

- Ofrézcales alimentos ricos en proteína como carnes, aves, pescados, huevo, y leguminosas como el frijol, lenteja, soya.

- Los lácteos y derivados son claves para su crecimiento y desarrollo por su contenido de calcio y vitamina D.

- Trate de que consuman tres porciones de frutas y dos de verduras al día.

- Use en sus preparaciones aceites y grasas vegetales, preferiblemente.

- Ofrezca cereales, tubérculos, plátanos con moderación, de acuerdo a la actividad física que realicen.

- Modere el uso de azúcares y de sal. Solo inclúyalos después del primer año de edad.

- Las bebidas con soya y jugos de frutas fortificados con vitaminas y minerales pueden ser de utilidad en cualquier tiempo de comida.

- A mayor actividad física, mayor es el apetito. Permita que los niños corran, jueguen, salten y sean muy activos.

25/10/16

Bebés que duermen en la habitación de sus padres reducen riesgo de muerte

Academia Estadounidense de Pediatría: bebés que duermen en la habitación de sus padres reducen riesgo de muerte

Cerca de unos 3 mil 500 bebés mueren en su cama cada año en Estados Unidos, debido especialmente al síndrome de muerte súbita del lactante o a la asfixia accidental.

prensa.com

Los recién nacidos deberían dormir en una cuna en el dormitorio de los padres para reducir los riesgos de mortalidad relacionados con el período de sueño, como el síndrome de la muerte súbita del lactante, según las nuevas recomendaciones de la Academia Estadounidense de Pediatría (AAP).

Esta práctica debe realizarse al menos durante los seis primeros meses, e incluso extenderse hasta el año de edad, precisó la asociación médica, que señaló que poner al bebé a dormir en la habitación de los padres reduce hasta en 50% el riesgo de muerte súbita.

El informe se presentó el lunes en la conferencia anual de AAP, que se lleva a cabo en San Francisco (California), y se publicó en internet en la revista médica Pediatrics.

Se trata de la primera actualización de las recomendaciones de la AAP desde 2011 para crear un entorno de sueño más seguro para los lactantes.

"Sabemos que los padres pueden verse superados por la llegada al mundo de un niño y queremos proporcionarles una guía clara y sencilla sobre la forma y el lugar para dormirlos", explica Rachel Moon, principal autora de las recomendaciones.

Cerca de unos 3 mil 500 bebés mueren en su cama cada año en Estados Unidos, debido especialmente al síndrome de muerte súbita del lactante o a la asfixia accidental.

El índice de mortalidad de los recién nacidos disminuyó en la década de 1990 tras el lanzamiento de una campaña nacional para mejorar su seguridad durante las horas de sueño, pero luego se estancó.

El informe de la AAP recomienda acostar a los bebés sobre su espalda en una superficie firme en la cuna, envuelta en una sábana bien ajustada, así como evitar mantas, almohadas o peluches que pudieran cubrirlos y generar un calor excesivo.

Los bebés corren el mayor riesgo de muerte súbita entre el primero y el cuarto mes de nacidos, pero nuevos estudios muestran que las mantas, almohadas u otros objetos blandos son peligrosos incluso para los bebés mayores de cuatro meses, señala la AAP.

Los estudios también muestran que colocar al bebé boca arriba para dormir ha reducido la mortalidad por el síndrome de muerte súbita en un 53% entre 1992 y 2001.

Por otra parte, los pediatras estadounidenses insisten en sus nuevas recomendaciones en la importancia del contacto físico entre la madre y el recién nacido inmediatamente después del nacimiento, sin importar el tipo de parto.

El bebé es más feliz y su temperatura corporal es más estable y normal, al igual que su ritmo cardíaco.

El contacto con la piel de su madre facilita que el recién nacido sea poblado por las mismas bacterias y desarrolle así su sistema inmunológico. El contacto físico con la madre y la lactancia parecen ser importantes para la prevención de alergias, dice la AAP.

Amamantar a los bebés también aumenta la protección contra el síndrome de muerte súbita, de acuerdo con el estudio.